Las primeras señales
Cuando Martí tenía unos seis meses, vimos que tardaba más de lo previsto en alcanzar los hitos del desarrollo. Ahí empezaron años de visitas médicas, pruebas y estudios genéticos.
A los tres años llegó la respuesta: una variante en el gen CACNA1A, Arg192Gln (R192Q).
El día a día
Martí tiene un retraso global del desarrollo, sobre todo en el habla y la comunicación, la escritura y las habilidades sociales. Hablar es lo que más le cuesta, y a menudo no encuentra la manera de decirnos qué necesita. También tiene dificultades de coordinación motora y en algunos aspectos del aprendizaje.
Con logopedia, fisioterapia, apoyo psicológico y psicopedagogía, avanza: poco a poco, pero sin pararse. Va a una escuela que se adapta a él y sigue con las terapias fuera del colegio.



